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Lunes, 19 Octubre 2026 11:48

San Juan de Dios pone rostro a la soledad no deseada, una realidad que afecta a uno de cada cuatro andaluces Destacado

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La iniciativa “Plazas contra la soledad” convierte espacios públicos de Sevilla y San Juan de Aznalfarache en lugares de encuentro, escucha y diálogo para visibilizar una problemática que afecta especialmente a las personas más vulnerables.

Los cinco centros sanitarios, asistenciales y sociales de San Juan de Dios en Sevilla trabajan durante todo el año para prevenir el aislamiento, fortalecer las redes de apoyo y generar vínculos significativos a través de la atención social y sanitaria, el acompañamiento y el voluntariado.

San Juan de Dios en Sevilla ha puesto rostro este lunes a la soledad no deseada a través de la iniciativa “Plazas contra la soledad”, que ha llevado la conversación y la escucha a la Alameda de Hércules.

La actividad, enmarcada en la Semana contra la Soledad No Deseada, que San Juan de Dios celebra en distintos puntos del país en los que está presente, se celebra del 19 al 25 de octubre e invita a la ciudadanía a detenerse, sentarse alrededor de una mesa y compartir experiencias para romper estereotipos y visibilizar una realidad que puede afectar a cualquier persona.

La iniciativa tendrá continuidad el próximo viernes 23 de octubre en San Juan de Aznalfarache, donde se instalarán sillas y espacios de conversación en la Plaza de la Constitución para invitar a los vecinos y vecinas a compartir, escucharse y generar nuevas conexiones comunitarias.

En Andalucía, la soledad no deseada afecta al 22,6% de la población, según el Barómetro de la Soledad No Deseada en Andalucía 2024, una prevalencia superior al 20% registrado en el conjunto de España. Lejos de ser una problemática exclusiva de las personas mayores, su incidencia es especialmente elevada entre la población joven, alcanzando al 30,2% de las personas de entre 18 y 34 años, frente al 19,4% de las personas de 55 años o más.

Además, el 72,3% de las personas andaluzas que experimentan soledad no deseada llevan más de dos años en esta situación, lo que evidencia la importancia de detectarla a tiempo y desarrollar respuestas que permitan prevenirla y abordarla de forma continuada.

La soledad no deseada es una experiencia subjetiva que aparece cuando las relaciones sociales de una persona, por su cantidad o calidad, no responden a las que necesita o desea. Por eso, no es lo mismo que vivir solo ni que tener pocos contactos sociales: una persona puede sentirse sola incluso estando acompañada. Las pérdidas personales, la enfermedad, la discapacidad, la pobreza, la migración, el sinhogarismo o la fragilidad de las redes familiares y sociales pueden favorecer esta situación.

Una respuesta integral desde los centros de San Juan de Dios

Ante esta realidad, San Juan de Dios aborda la soledad no deseada durante todo el año desde sus distintos ámbitos de atención. Además de contar con iniciativas específicas de acompañamiento, sus centros trabajan sobre los factores que generan o agravan el aislamiento, incorporando la dimensión relacional a la intervención cotidiana.

Escuchar, acompañar, detectar situaciones de soledad, fortalecer las redes de apoyo y generar oportunidades de participación y convivencia son parte de una forma de cuidar que sitúa a la persona y su dignidad en el centro.

En los Servicios Sociales de San Juan de Dios Sevilla, que atienden cada año a más de 3.000 personas en situaciones de vulnerabilidad, exclusión social o falta de vivienda, la acogida y el acompañamiento social son fundamentales para reconstruir vínculos y recuperar el sentimiento de pertenencia a una comunidad. Los juegos y encuentros en el patio, los espacios de lectura, los talleres y actividades culturales, así como la presencia de profesionales y voluntariado, crean oportunidades para romper el aislamiento, conversar y compartir experiencias.

La intervención se extiende asimismo a otros colectivos. En la Residencia de Mayores San Juan de Dios Sevilla, el acompañamiento emocional, las actividades intergeneracionales con jóvenes y el voluntariado corporativo favorecen la convivencia y el mantenimiento de relaciones significativas.

En el Programa de Protección Internacional, la acogida y el apoyo a las personas que han tenido que abandonar sus países contribuyen a afrontar el desarraigo y a construir nuevas redes sociales. Por su parte, en la Ciudad San Juan de Dios de Alcalá de Guadaíra, el voluntariado, las actividades de ocio y la participación comunitaria ayudan a ampliar las relaciones personales de las personas con discapacidad y a evitar que la discapacidad se traduzca en aislamiento social.

Acompañar también fuera del hospital

El acompañamiento es especialmente importante cuando las personas cuentan con redes familiares o sociales insuficientes. En los hospitales de San Juan de Dios, los profesionales y el voluntariado contribuyen a identificar estas situaciones y ofrecen escucha y compañía durante la hospitalización, además de impulsar iniciativas que permiten mantener el vínculo con las personas en su entorno habitual.

En 2025, el Hospital San Juan de Dios del Aljarafe registró, a través de su programa de acompañamiento domiciliario y telefónico, 228 visitas a domicilio y 497 llamadas telefónicas, con la participación de nueve personas voluntarias. La iniciativa acompañó a seis personas durante ese año. A este trabajo se suma el acompañamiento hospitalario, que llegó a 221 pacientes gracias a la colaboración de 29 personas voluntarias.

Asimismo, en el Hospital San Juan de Dios de Sevilla, el programa “Contigo en Casa” ofrece acompañamiento a personas que necesitan apoyo y compañía en su vida cotidiana. Actualmente participan cuatro personas, atendidas por parejas de voluntarios que aportan tiempo, escucha y presencia para mantener el contacto y favorecer relaciones de confianza.

Además, ambos hospitales y la Ciudad San Juan de Dios de Alcalá de Guadaíra cuentan con programas de respiro familiar cofinanciados por la Obra Social, que permiten a las personas cuidadoras descansar temporalmente de sus responsabilidades mediante el ingreso temporal de su familiar o persona dependiente. Estos recursos ofrecen a quienes cuidan la oportunidad de dedicar tiempo a su propia salud y bienestar, descansar y mantener sus relaciones personales y sociales.

De este modo, el respiro familiar también contribuye a prevenir el aislamiento y la soledad no deseada que pueden experimentar las personas cuidadoras, que en ocasiones ven reducidos sus espacios de encuentro y su tiempo para mantener una vida social propia.

Una semana para encontrarse y sensibilizar

Durante esta Semana contra la Soledad No Deseada, el “Tendedero de la Escucha” se instalará tanto en los Servicios Sociales de San Juan de Dios Sevilla como en el Hospital San Juan de Dios del Aljarafe. Este espacio compartido por personas usuarias, pacientes, profesionales, voluntariado y visitantes invita a expresar y compartir reflexiones en torno a la soledad, favoreciendo la escucha y la sensibilización sobre una realidad que a menudo permanece invisible.

Junto a estas actividades, los centros de San Juan de Dios en Sevilla están desarrollando durante este mes otras acciones de sensibilización con otros colectivos, como los estudiantes de la Universidad Loyola o de la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia San Juan de Dios-Comillas de Bormujos. La colaboración con estas entidades está permitiendo que grupos de jóvenes se sumen a diferentes iniciativas para conocer esta realidad y poner en marcha medidas para prevenir y mitigar los efectos de la soledad. Entre ellas, un taller de creación audiovisual, un “reto” aplicado a la realidad de personas vulnerables que viven la soledad y un intercambio de cartas entre estudiantes y personas hospitalizadas.

Con estas actividades, San Juan de Dios quiere recordar que la soledad no deseada no es una responsabilidad exclusiva de quien la experimenta, sino una realidad que requiere implicación social, espacios de encuentro y redes comunitarias capaces de ofrecer apoyo. Hablar de soledad, reconocerla sin prejuicios y facilitar que las personas puedan expresar cómo se sienten son pasos esenciales para detectarla y prevenir que se prolongue.

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