El Centro de Rehabilitación de Daño Cerebral CRECER ha presentado en la International Neuropsychological Society (INS), que se acaba de celebrar en Nueva Orleans para conmemorar su 45 reunión anual, un estudio sobre conductores. Según ha explicado el director científico de CRECER, el catedrático de Neuropsicología José León Carrión, se trata de la primera investigación que se hace en España y a nivel internacional sobre las características mentales de los conductores que pierden puntos.
El estudio, que ha estado financiado por la Dirección General de Tráfico y liderado por CRECER, se ha basado en un análisis con 270 conductores de distintas provincias españolas con pérdida parcial o total de puntos, y en él se ha investigado su control ejecutivo y cómo influyen la edad y otras variables cognitivas en la conducción segura.
La principal conclusión del estudio ha sido que es importante detectar a aquellos conductores potencialmente proclives a tener riesgo de accidentes, pero sobre todo que aquellos que han tenido pérdida de puntos en el carné deberían realizar ejercicios que aumenten su capacidad atencional y su autocontrol.
Las investigaciones realizadas revelan que los conductores con pérdida de puntos reaccionan más tardíamente y con mayor lentitud a los signos de alarma, por lo que son más proclives a cometer infracciones.
Un grupo del que alerta la investigación es de los conductores impulsivos, hasta el punto de afirmarse que los tiempos de reacción rápidos pueden esconder ciertos componentes impulsivos de la personalidad, comprobándose que los conductores impulsivos tomaran decisiones más arriesgadas. En ciertas situaciones en la carretera, tener buenos reflejos pueden salvar la vida, pero a nivel de seguridad vial puede suponer una conducta de riesgo al volante.
ESTRATEGIAS SOBRE REFLEJOS
Por otro lado, también se encontraron relaciones entre la edad y el estado de las funciones ejecutivas. Los resultados del estudio muestran cómo a medida que vamos envejeciendo se van enlenteciendo los tiempos de reacción. Este dato, que podría ser demoledor para la población anciana, se diluye al demostrar el mismo estudio que esta misma población presenta mejores puntuaciones en la planificación y prevención de riesgos, hasta el punto de considerarse que “la edad y la experiencia son un grado al volante, y puede ser las personas más mayores quienes tengan peores reflejos que los jóvenes, pero no lo van a necesitar en un gran número de casos, ya que serán capaces de prever situaciones de riesgo y plantear estrategias de evitación”.
Tras estos resultados, CRECER recomienda un buen descanso para coger el coche en los trayectos de largo recorrido, así como el uso moderado de ciertos estimulantes como el café, y por supuesto, el no consumo de bebidas energéticas, alcohol o cannabinoides. Por último, aconseja que se trate de evitar el uso de tecnología móvil mientras se conduce, ya que se ha demostrado que el momento en que se mira un mensaje o se trata de responder, las probabilidades de tener un accidente aumentan considerablemente.


