Una de cada tres mujeres españolas mayores de 50 años sufrirá una fractura osteoporótica (fundamentalmente en columna, cadera o muñeca) a lo largo de su vida. La osteoporosis, que provoca 100.000 fracturas al año en España, no tiene un comienzo bien definido y, además, sus síntomas son difíciles de prever, dado que no se manifiestan de forma «clara» hasta que se ha producido una fractura que descubre la enfermedad. Facultativos del Hospital San Juan de Dios del Aljarafe han insistido en la importancia de la prevención que debe comenzar por llevar una vida saludable para ayudar a cuidar los huesos, fortalecerlos y evitar que se fracturen.
En ese sentido, los especialistas ofrecen en la consulta una serie de recomendaciones que pueden evitar o retrasar la aparición de la osteoporosis y disminuir el riesgo de que se produzcan fracturas.
Con respecto a la nutrición es necesario tomar alimentos que contengan calcio y vitamina D, como la leche y derivados lácteos. En ancianos, en los que el aporte dietético suele ser ineficaz, se recomienda su administración en forma de suplementos. En general es recomendable evitar el consumo excesivo de tabaco o alcohol.
El ejercicio físico debe complementar a la alimentación. Mantener una vida activa, con una actividad física razonable, adaptada a la edad y características de la persona, incrementa la coordinación y potencia los músculos y el equilibrio. Conviene caminar diariamente (al menos 20 minutos al día), realizar ejercicios suaves como montar en bicicleta, nadar o subir escaleras.
Por otra parte, hay que prevenir el riesgo de caídas utilizando para ello un calzado cómodo y adecuado, solucionar los problemas de vista (sobre todo en personas de edad avanzada), reforzar la iluminación y evitar obstáculos y facilitar con medidas de apoyo el acceso al baño en aquellos casos que sea necesario.
Aquellas pacientes con factores de riesgo (tras la menopausia, mayores de 50 años, con antecedentes familiares, o aquellos pacientes que toman corticoides de forma crónica) deben realizarse una densitometría de forma periódica, a ser posible con frecuencia no inferior a dos años.


