Jueves, 13 Diciembre 2018 14:50

El vino espumoso y la manera correcta de servirlo Destacado

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El vino espumoso es un vino carbonatado y burbujeante que usualmente toma el nombre asociado con la región o país específico donde fue creado y fabricado. A continuación vas a aprender la forma de servirlo y beberlo.

Cómo servir el vino espumoso

Servir el vino espumoso tiene una técnica y proceso. Esto es lo que debe hacerse para servir correctamente esta tipo de bebidas.

El vino espumoso debes servirlo a la temperatura adecuada de entre 6 y 9 grados centígrados, ya que se trata de un vino fresco. Sin embargo, a pesar de lo que hace mucha gente de hacer que el corcho salga disparado, esa es la manera errónea de abrirlo. Porque además de perder parte del vino, también se pierde gran parte del gas burbujeante que es lo que hace tan especial este tipo de vinos.

Es que, es como si compraran un vino espumoso para beberlo apenas sin gas, no tiene sentido. Por estas cosas en una tienda online de vinos te explican al detalle todos los pasos a seguir además de hablarte sobre sus cualidades para que bebas un excelente vino.

La forma correcta es abrir la botella suavemente dejando que la presión del gas salga lentamente. Es así como apenas se pierde gas además de no llegar a ser peligroso.

La botella debe de estar sostenida en un ángulo de 45°. Con el pulgar sobre el corcho, gira lentamente la botella mientras sujetas firmemente el corcho.

La misma presión del gas será la que haga salir el corcho con total facilidad.

Los vasos para servir vino espumoso

En el pasado, era una práctica común beber vino espumoso en copas con una gran superficie. Sin embargo, con el tiempo se descubrió que no eran las más aptas para beber este tipo de vinos.

El vino espumoso en este tipo de envases de vidrio de superficies grandes hace que el gas se evapore muy rápidamente.

Desde 1950 las copas grandes fueron reemplazadas por unas finas copas llamadas flautas debido a su forma. El vino espumoso muestra mejor sus cualidades en vasos altos, esbeltos y elegantes.

Es ideal llenarlos hasta dos tercios, siendo esa la cantidad ideal para saborear y el mejor modo de mantener la efervescencia.

Consejo especial

Este es un consejo importante para los amantes de la limpieza: no debes usar detergentes en el lavado de las copas ya que una película fina formada sobre la superficie del vidrio es el mayor enemigo de la efervescencia.

La temperatura adecuada para degustar el vino espumoso

Evita las temperaturas extremas al servir vino espumoso. Lo ideal es servirlo de 6 a 9 grados centígrados, es así como mantiene su gas en perfecto estado a la vez que te hará disfrutar de un excelente sabor para todo brindis que quieras realizar.
Nota: el sabor no se desarrollará a una temperatura más baja.

Cada bebida debe ser servida a su temperatura ideal. Tanto los vinos blancos como los rosados ​​deben servirse idealmente de 10 a 12 grados centígrados y los vinos tintos son los mejores de 16 a 18 grados centígrados.

Los vinos espumosos blancos son mejores de 6 a 7 grados centígrados, los vinos rosados ​​de 7 a 9 grados centígrados y los vinos tintos espumosos son ideales de 9 a 11 grados centígrados.

Dato importante es que los tipos de vino también se seleccionan mediante una clasificación según su gasificación.

Si necesitas enfriar el vino espumoso rápidamente, utiliza la técnica o el proceso de Frapping

No importa qué, ¡no sirvas vino espumoso cálido a tus invitados.! Incluso el mejor vino espumoso no tendrá buen sabor a menos que se enfríe.

¿Qué debes hacer?

Pequeño cubo de metal con cubitos de hielo y agua fría. Agrega dos cucharadas de sal sobre el hielo. El hielo comenzará a derretirse y el frío se evaporará.

Acto seguido gira la botella con cuidado y después de 10 minutos el vino espumoso habrá alcanzado una temperatura aceptable. Este proceso se llama frapping.

Ten cuidado al abrir la botella ya que el vino espumoso puede estar un poco agitado.

Un vistazo a una historia mítica de los vinos espumosos

Según la historia, en el siglo XVII el monje Monk Dom Perignon hacía vino blanco en Champagne una región de Francia. Decidió embotellar el vino que había fermentado antes de lo habitual porque cuando revisó los tanques de fermentación, le pareció que la levadura había terminado de convertir todo el azúcar en alcohol.

De hecho, la temperatura en la región de Champagne se había vuelto tan fría que la levadura en los tanques simplemente se había inmovilizado, a pesar de que no habían terminado de consumir todo el azúcar.

Cuando llegó la primavera y el vino en las botellas comenzó a calentarse, la levadura volvió a aparecer y comenzó a comer apresuradamente todo el azúcar sobrante. Mientras se comía el azúcar, el dióxido de carbono que estaba creando no tenía lugar para escapar.

Es así como luego sucedería en los grandes tanques de fermentación, de modo que el vino absorbía el CO2 y lo carbonataba.

Cuando Dom Perignon fue a revisar su vino, se encontró con los corchos estallando a su alrededor; probó el vino y le agradaron los resultados, y así fue como nació el champagne.

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