Martes, 08 Marzo 2016 13:05

8 de Marzo de 2016; ¿Ya está todo hecho? Destacado

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Artículo de opinión de Nuria Mesa, concejala de Sí Se Puede Tomares y colaboradora del Área de Feminismos de Podemos Andalucía

Con la agenda política en ebullición parece complicado entender los procesos sociales de estos últimos años, como tales, como procesos. Así, la llegada de este 8M ofrece una gran oportunidad para valorar lo construido y abordar el futuro. ¿Por qué hablamos de proceso?
“Porque fueron somos, porque somos serán”. Esta frase traslada el impacto que tienen nuestras acciones individuales; y con esa misma fuerza explicativa, apela a la persona, diciéndole; “eh tú, tus pequeñas acciones son imprescindibles para el cambio”.

Estas palabras son, a la vez, capaces de hacernos conectar con nuestra herencia e identidad. Nos cuentan que a la largo de la Historia mucha gente con ideas sobre un mundo mejor decidió dejar la pasividad y ser “el cambio que querían ver en el mundo”. Es la convicción de estas personas el motor que puso en marcha todos los cambios que nos han traído al momento actual.

Y no fue fácil. ¿No nos echamos las manos a la cabeza con la idea de que se pudiera tratar a semejantes como esclavos/as? Todo aquello cambió por esa convicción de quiénes sabían que no luchaban para sí, sino para avanzar en el camino de la justicia social.
Que hoy nos parezca imposible, esconde una gran clave: por su contribución al mundo en el que vivimos, hombres como Martin Luther King tienen su sitio en los libros de Historia.

Pero a ellas ningún libro las recuerda. El olvido y el silencio llevan lastrando siglos las voces de las grandes mujeres que reclamaron, para la mitad de la población, los derechos por los que todas y todos trabajamos.

Así, tomando el testigo de tantas olvidadas, el pasado 7N miles de personas desbordaron Madrid uniendo sus voces, dándole la fuerza necesaria para decir alto y claro: YA BASTA. Que no podemos aceptar que más de 800 mujeres hayan sido asesinadas desde 2003, y que en la tendencia anual, los últimos repuntes anuncien que el problema está lejos de resolverse.

Ese mensaje se convirtió en un firme convencimiento de campaña electoral, que ha conseguido colarse incluso en la fallida Sesión de Investidura de la pasada semana, o en las iniciativas presentadas en el Congreso, como en la Ley 25.
Así, con la idea de que una sociedad libre de violencias machistas solo se conseguirá trabajando por ella, abordamos ahora el 8M. En noviembre ya lo dijimos, y en enero de este año hemos asistido al peor en 14 años, con 8 mujeres asesinadas. Tenemos que seguir avanzando, recordando que ningún derecho se podrá alcanzar si no somos capaces de asegurar la vida de las mujeres.

Para ello, los poderes públicos tienen que ser parte de la solución. El diagnóstico tiene que quedar claro. No podemos permitirnos caer en el “falso igualitarismo” que sólo busca permanecer impasible ante una discriminación que hunde sus raíces en todos los ámbitos de la vida de las mujeres, y que se camufla en “normalidad”.
Necesitamos que las Instituciones asuman su papel y que, junto con el empuje de personas y colectivos, se asuma un Pacto social y ciudadano contra las violencias machistas.

Solo podremos avanzar cuando las violencias machistas sean reconocidas abiertamente. Antes de asesinar, las violencias machistas también son violaciones, abusos o intimidaciones en la calle y en los espacios públicos. Son las mismas que hacen que a los jefes les parezca justo que el salario de una mujer sea hasta un 24% inferior al de su compañero. Si limitamos nuestra reivindicación a lo que es “de dos”, nunca se entenderá la cuestión realmente.

Caer en la guerra de sexos no suma, sino que incluso pone en contra a muchas mujeres que no entienden lo que se reclama. Para salir de esa confrontación necesitamos ampliar el mensaje: hacer de este convencimiento algo transversal e incluyente, teniendo en cuenta siempre el protagonismo de la mujer para revertir la discriminación imperante.

Porque es ese mismo pensamiento el que condiciona y violenta al hombre, y le impide desarrollarse más allá de los aspectos definidos como masculinos. Reproduciendo de esta forma la eterna dualidad que lleva a justificar que se trate a las mujeres como objetos, como inferiores.

-Y yo, ¿Qué es lo que puedo hacer?
Cuestionarte, reflexionar, compartir, y este 8M, salir a las plazas de nuestro país para volver a recordar que ambas, mujeres y hombres, somos iguales en tanto que somos personas. Que no podemos soportar que las violencias machistas se lleven de nuevo a ninguna de nosotras: #NiunaMenos.

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