Martes, 12 Febrero 2019 16:00

Crecer lleva a Europa y América tecnología con biomarcadores para tratar el daño cerebral Destacado

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El Centro Andaluz exporta sus programas basados en aplicaciones informáticas, diagnóstico por imagen y rehabilitación

Cuando empezaron a trabajar por el Daño Cerebral en Andalucía no había prácticamente especialistas que se dedicaran a este campo. Con los años fundaron el Centro de Rehabilitación de Daño Cerebral CRECER, en la Avenida Torneo de Sevilla, que lleva ya más de 22 años como centro para dar respuesta a los pacientes que han sufrido un ictus, un traumatismo craneal por accidente de tráfico o caída, un tumor, etc. La doctora Rosario Domínguez, directora de CRECER, y el profesor José León Carrión, catedrático de Neuropsicología de la Universidad de Sevilla, han logrado diseñar programas eficaces para rehabilitar el daño cerebral, que se basan en los últimos conocimientos cientificos y tecnológicos, además de en programas conjuntos con universidades americanas, y en las técnicas que se emplean en el propio centro CRECER, que lo han consolidado como pionero a nivel nacional, y como un centro de referencia a nivel internacional.

Pero toda esta tecnología se está exportando, dado que en la actualidad, el centro forma parte de grupos de trabajo de ensayos clínicos y universidades en los que exponen y estudian sus experiencias. Los casos de éxito que van consiguiendo se basan en la tecnología electroencefalográfíca cuanticada, la realidad virtual, la espectroscopía funcional por cuasi infrarrojos, en sensores ambientales portables, en baterías neurocognitivas y neuropsicológicas, además de en metadatos que faciliten alguna aproximación métrica del fenómeno cognitivo y conductual en la vida real, sin olvidar el complemento con los métodos tradicionales. El resultado es la elaboración de programas técnicos, clínicos e informáticos propios, que están utilizando profesionales y clínicas de distintos países de Europa y Estados Unidos

Según ha explicado la doctora Rosario Domínguez, para haber elaborado estos programas, uno de los elementos claves ha sido el uso de la tecnología y los biomarcadores. “Los biomarcadores multimodales tienen el objetivo de valorar y discriminar entre diferentes circuiterías cerebrales, que permiten el paso de la señal eléctrica o estímulo, a los grupos neuronales respectivos, activándolos funcionalemente. Es un proceso que nos indica cómo está funcionando el cerebro en ese momento. Así podemos programar en un paciente que, por ejemplo, haya sufrido un ictus o accidente de tráfico, un trabajo más específico y personalizado. Nos aportan un diagnóstico muy exacto, que para nosotros es fundamental”, destaca.

Quizás uno de los valores diferenciales de CRECER sea éste: el uso de los biomarcadores multimodales, que lo convierte en uno de los pocos centros europeos que los utiliza para medir, valorar y discriminar el estado mental en el que se encuentran los pacientes que han sufrido un accidente de tráfico, un ictus o un tumor cerebral. “Aplicamos una tecnología neurológica y cognitiva que nos permite detectar hasta aspectos tan sutiles como el estrés cognitivo, o bien otros de mayor envergadura, como trastornos neurológicos que pueden llegar a afectar la capacidad de las personas en su vida diaria y en su calidad de vida”, explica la directora médico de CRECER.

Las pruebas diagnósticas que utilizamos detectan hasta mínimas expresiones neurofisiológicas y mentales, alteraciones en el lenguaje como los tipos de Afasia, la expresión facial, disfagia, movimientos corporales, alerta, atención, memoria, forma de andar, etc, que permiten a los facultativos hacerse una idea exacta del estado en que se encuentra el paciente. A todo ello se suman las aportaciones de otras pruebas adicionales, como la electroencefalografía cuantitativa, que aportan aún más información al diagnóstico global del paciente, para que se pueda afinar más en el tipo de rehabilitación y de las sesiones que se le prescriban.

La principal aportación de CRECER es que utiliza para estos diagnósticos instrumentos bastante exactos, pero a través de medios no invasivos, que son los que permiten lograr esa monitorización del estrés cognitivo y neurológico. Las técnicas diseñadas hacen posible que se determine, por ejemplo, la capacidad de memoria del trabajo de una persona, la velocidad de procesamiento mental, la capacidad de atención o la capacidad de respuesta ante determinados estímulos. Todos estos factores ayudan a que se rehabilite la coordinación neuronal entre las distintas partes del cerebro.

Resultados y Unión

CRECER ha conseguido, a través de los biomarcadores multimodales, que los pacientes, por ejemplo, recuperen su capacidad de acción y su memoria, a pesar de que estaban desconectadas, y puedan responder a funciones cognitivas de base.

A juicio de la Dra. Domínguez, la clave de estos resultados reside en la unión interdisciplinar de los profesionales. “Trabajamos con neuropsicólogos, médicos, fisioterapeutas, logopedas, ortopedas informáticos y otros tecnólogos, para ir consiguiendo los instrumentos adecuados que nos permitan medir y trabajar logando rl rescate neurológico y la funcionalidad en el paciente. O lo que es lo mismo: capacidad para conseguir la máxima independencia”.

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