Lunes, 16 Octubre 2017 08:06

CRECER amplía sus programas para frenar la pérdida de memoria al triplicarse la demanda Destacado

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Hasta hace poco eran de edad avanzada, pero ahora se han sumado pre jubilados con antecedentes familiares de Alzheimer y otros tipos de demencias

La población cada vez vive más años, pero a veces el precio a pagar por ese alargamiento de la vida está en la salud con la que se disfruta ese tiempo adicional. Uno de los principales riesgos que se padece, conforme aumentan los años vividos, es la pérdida de memoria y la llegada de enfermedades neurológicas, como el Alzheimer y las demencias.

El Centro de Rehabilitación de Daño Cerebral CRECER, con sede en Sevilla, está notando en su nómina de pacientes este cambio en la sociedad, hasta el punto de haber tenido que ampliar considerablemente el número de programas y plazas para pacientes que acuden para frenar la pérdida de memoria. La demanda se ha multiplicado por tres en el último año respecto al servicio que hasta ahora prestaban.

La directora médica de CRECER, la doctora Rosario Domínguez, explica que los programas para frenar la pérdida de memoria siempre han sido muy demandados, en su mayoría por personas mayores de 70 años. Venían con sus hijos o el cónyuge, que observaban cómo la rutina familiar se estaba resintiendo, e incluso la convivencia, ante la pérdida de calidad de vida que supone olvidar los quehaceres del día a día. Este proceso, generalmente, puede llevar asociado un cambio de carácter y de humor, que suele estar circunscrito a la familia con la que convive, lo que justifica que la familia sea otra parte fundamental en los programas. De ahí que haya que orientarlas y guiarlas sobre cómo deben comportarse ante el paciente y qué hacer ante ciertas situaciones.

En la actualidad, tenemos casos de personas cada vez más jóvenes, incluso muchos pacientes que aún no se han jubilado. Acuden al centro porque tienen lagunas, lapsus… se preocupan, especialmente los que tienen antecedentes familiares de Alzheimer y otras demencias, y quieren una solución para evitar verse sumidos en la enfermedad dentro de pocos años”.

Hay que tranquilizarlos, ver el historial médico, realizar alguna prueba médica funcional si procede, y realizar un estudio neuropsicológico junto con una electroencefalografía cuantificada que determine el tipo de programa de rehabilitación de Memoria que habría que hacerle, y que éste tenga un seguimiento por un neurólogo especializado en esta materia.

Según explica el director científico de CRECER, José León-Carrión, catedrático de Neuropsicología de la Universidad de Sevilla, “el perfil de los usuarios de estos programas es el de una persona que cada día estaba más torpe y que va perdiendo la autonomía. Después de las sesiones en nuestro centro conseguimos que estén más estimulados y activos, con más ganas de hacer cosas. Quizás estos resultados han animado a personas más jóvenes a venir a la consulta”.

Los programas de CRECER afrontan el envejecimiento cerebral funcional. El principal objetivo del centro es detectar lo antes possible si el paciente puede
Evolucionar a una demencia o el grado de envejecimiento neuronal que padece, para establecer un plan de actuación. Tras su diseño, se somete al enfermo a ejercicios de neuropsicología cognitiva y fisioterapia, y al menos una vez por semana a técnicas de monitorización del cerebro en vivo. Con estos programas se puede conseguir frenar, e incluso enlentecer, ese envejecimiento cerebral que está aumentando tanto.

“Lo más importante que ofrecemos a los participantes –explica el director científico de CRECER- es la tranquilidad de que sus problemas de memoria se están afrontando. A esas personas que vienen con 50 o 55 años porque piensa alguna vez que te empezando a padecer esta enfermedad, y más aún si tienen antecedentes familiares, les hacemos un estudio y aplicamos una profilaxis que les reporte la tranquilidad de que están en buenas manos para solucionar su problema. Al desaparecer la angustia que les generaba esa situación, se relajan y todo mejora”, explica.

Junto a los programas, se recomienda y se dan directrices dietéticas cerebrosaludables, un concepto que se maneja en CRECER desde su creación y que cada vez adquiere mayor relevancia. También se anima a los pacientes a que realicen un trabajo intelectual diario, con lectura de periódicos, sudokus y crucigramas o cualquier otra actividad gratificante que ayude a mejorar su reserva cognitiva.

También hay que tener en cuenta el entorno, la epigenética del paciente, su propio sistema neurológico y su salud, ya que patologías como la hipertensión y la diabetes son un caldo de cultivo para acelerar los problemas de memoria. Pero la prevención es fundamental y trabajar la memoria tiene su recompensa, algo que saben los pacientes que acuden a CRECER para evitar perder el control de su vida y dejar de ser independientes, unas metas que suponen el mayor reto al que se enfrenta la sociedad en que vivimos.

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