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Los adolescentes dejan el whatsapp para divertirse con sus amigos Featured

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Los jóvenes de Sanlúcar, tras una Master Class de Fútbol. Los jóvenes de Sanlúcar, tras una Master Class de Fútbol.

150 jóvenes de Sanlúcar la Mayor, Carmona y Mairena del Alcor participan en los campamentos de la Fundación Cajasol

 

Recuperar las charlas con los amigos, los juegos tradicionales, las manualidades o disfrutar al aire libre. Estos son algunos de los retos que se ha marcado Sunset Campus, un campamento urbano que se está celebrando en los municipios de Sanlúcar la Mayor, Mairena del Alcor y Carmona para descubrir a los adolescentes otras formas de divertirse que vayan más allá de las nuevas tecnologías y del uso excesivo del teléfono móvil.

Financiados por la Fundación Cajasol y coordinados por los distintos ayuntamientos, los campamentos cuentan con 150 adolescentes (50 cada uno) que de lunes a viernes y en horario de 9:00 a 14 horas hacen un alto en sus vacaciones veraniegas para relacionarse de otra manera. La principal novedad que presenta este programa de actividades es que se está celebrando en agosto, al ir destinado a familias que en su mayoría no han podido irse de vacaciones, por lo que el programa de actividades está suponiendo un soplo de aire fresco en el día a día de los jóvenes.

La otra peculiaridad es la edad de los destinatarios: adolescentes de entre 13 y 17 años, un colectivo poco habitual en los campamentos urbanos estivales. Quizás en estas claves esté radicando la aceptación que está teniendo la iniciativa, que está llenando de ocio, juegos, excursiones y deporte las mañanas en las localidades.

COUCHING Y DIVERSIÓN

Dirigidos por monitores especializados en entrenar y formar a adolescentes, los campamentos están dando una importancia especial al couching a través de charlas, coloquios y proyecciones de audiovisuales para el crecimiento personal. Se busca con todo ello que los alumnos destaquen sus potencialidades y habilidades, algo que les ayudará en un momento vital en el que los complejos son más que habituales y se dramatizan situaciones a las que en otras etapas no se les prestaría casi atención.

Aunque cada municipio cuenta con su propia programación, adaptada a las infraestructuras municipales que se utilizan y a las potencialidades de los educadores, las jornadas suelen empezar con una hora de estudio dirigido voluntario para aquellos alumnos que tengan algo pendiente en septiembre. A partir de ahí entran en juego la imaginación, la habilidad y el disfrute, mezclados con deporte en equipo y juegos. Desde manualidades con pintura, barro, cartulina, a disfraces, master class de fútbol, baloncesto, rutas culturales por rincones de cada uno de los municipios y recorridos por la naturaleza con la elaboración de cuadernos de campo. Incluso un grupo de alumnos ha llegado a elaborar un cortometraje con imágenes grabadas por ellos mismos, mientras otro equipo ha dado rienda suelta a su vena literaria para realizar un periódico en el que se resumen las actividades elaboradas.

Con todas estas actuaciones los alumnos están demostrando que cuando se les ofrecen alternativas de ocio hacen suyos juegos descubiertos hace varias generaciones, reinventan manualidades o aportan todo su ingenio a las situaciones y pruebas que se les plantean. Sólo hay que ofrecerles alternativas a las nuevas tecnologías para que aprendan a disfrutarlo todo en su justa medida.

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