Lunes, 23 Octubre 2017 15:04

El General Dávila destaca la formación y el valor como claves para mejorar la sociedad Destacado

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Apela a que los hombres sean útiles por encima de importantes en la apertura del curso académico de St. Mary´s School y Buen Pastor

El General Dávila, D. Rafael Dávila Álvarez, ha sido el encargado de pronunciar este año la Lección Inaugural del Curso Académico 2017-2018 de los colegios Buen Pastor y St. Mary´s School, en un acto celebrado en la Iglesia de San Pedro de Alcántara, en la que estuvo precedido por los directores de ambos colegios, Joaquín Egea y María Egea.

Bajo el título “Lo importante es ser útil, no importante”, el General Dávila recordó la frase de Churchill en la que destacaba que el problema de nuestra época consiste en que los hombres no quieren ser útiles, sino importantes, y apeló a la formación y al valor de los líderes como claves para cambiar y mejorar la sociedad.

Su discurso partió con los recuerdos de un niño de doce años que iba cogido de la mano de su abuelo y recorría con él las calles de Madrid, y con la anécdota de una madre que anillaba a las golondrinas del balcón de su casa con un lazo de la bandera de España, y éstas volvían cada año al nido con su lacito. Él era ese niño y tenía un abuelo catalán y una madre sevillana para dejar patente que por sus venas corre sangre de diferentes territorios españoles.

Tras explicar estos orígenes, dejó claro que “forman parte de mis raíces” y que “es bonito y necesario tener raíces porque nuestra imagen y nuestra forma de actuar suele ser fruto de esas raíces ocultas que velan por nosotros”. En este momento hizo referencia a la frase de Santa Teresa sobre San Pedro de Alcántara, al celebrarse el acto en la iglesia que lleva su nombre: “Parece hecho de raíces de árboles”. Y felicitó a los dos colegios sevillanos por la labor que están realizando para rehabilitar el patrimonio de la Capilla de la Orden Tercera.

El niño del relato llegó al Museo del Prado de la mano de su abuelo y se detuvieron ante el cuadro El Coloso. Contemplaron una escena en la que todo es caos y todo el mundo huye despavorido salvo un burrito que permanece quieto. “Mi abuelo me dijo, ¿quieres ser militar?, algo que año lo hacía ninguna gracia, “pues entonces debes aprender la lección de este burrito. Cuando todo el mundo huye de pánico, cuando la tragedia se avecina, alguien debe guardar la calma, pensar y cumplir con su obligación. Ésa debe ser tu actitud cuando te enfrentes a situaciones de pánico. Como el burrito que sigue haciendo lo que tiene que hacer, aquello para lo que ha sido creado”.

Otra de las lecciones que aprendió de su abuelo y que lo han acompañado fue que “si no sabes lo que debes hacer ante un problema difícil, cuando no puedas consultar, confía en tu intuición, pues cuando se conoce el oficio y se está identificado con él, cuando se está preparado, la intuición te marcará el camino a seguir”.

Rafael Dávila comentó que “la situación que vivimos tanto en España como en el resto del mundo me ha hecho recordar muchas veces esta anécdota que les cuento de El Coloso. Y estar preparado sólo se logra con sacrificio, estudio, dedicación y esfuerzo. Y ésta es una responsabilidad que nos atañe a todos. A los padres, a los que enseñan y a los que aprenden … a la sociedad entera. Y hemos de tener confianza en nosotros mismos, porque sabemos más de lo que creemos”.

LÍDERES

El general recordó sus años de responsabilidad con las siguientes palabras: “Como saben, he mandado a lo largo de mi vida militar a muchos hombres en unidades tan dispares como la guardia Real o la Legión. Hoy más viejo, con un poco más de experiencia, pienso que es en el liderazgo de los jóvenes en lo que debemos confiar y alentar. Debemos confiar en su amor a la responsabilidad, en su capacidad de decisión y también es su conocimientos. En su profesionalidad y en su buen hacer. Un líder no lo es por el puesto de trabajo en el que esté o por la edad que tenga. Lo es porque reúne un conjunto de cualidades que harán que sus hombres lo sigan sin condiciones. Hay una frase en el ejército un tanto dura, pero que es muy real: el sudor de hoy evitará la sangre de mañana”.

Retomó la idea de que “lo importante es ser útil, no importante, para recordar que “hoy demasiados importantes inútiles fomentan el relativismo generalizado, la vanidad, el éxito fácil, el dinero, huir del esfuerzo y de la disciplina que debemos exigirnos. Ser importante no es el camino”. Y para ello recordó el consejo de su abuela sevillana: “Rafaelito estudia que los libros son pan”. El tiempo le ha ayudado a entender que los libros son más que pan: son el futuro y la forma de mantenerse vivos, aprendiendo siempre.

Una de las partes que suscitó más interés fue la de sus palabras hacia el problema de Cataluña. “Algo hemos hecho mal, algo nos ha fallado en la obra de la convivencia democrática. No puede haber mayor drama para una vieja y noble nación como lo es España, que surjan desde dentro dudas acerca de la condición española. Hemos marcado demasiado nuestras diferencias en lugar de fomentar lo que nos une y nos identifica. La convivencia integradora no debe dar culto a las diferencias o particularidades, y en eso hemos desgastado demasiadas energías”.

Fue tajante al asegurar que “España no roba a nadie, ni somos genocidas. España no es la ignorancia ni la mala fe de los que hablan con odio de ella. Debo serles sincero. Creo que los españoles no aceptaríamos nunca que sutilmente se quiera propiciar un cambio para hacer legal lo que ahora no lo es. Es indudable que antes de cambiar la Constitución hay que cumplirla. Miedo me da todo aquello de la nación de naciones, la España plurinacional y federal. La ideología independentista, además, se aprovecha del populismo de quienes tampoco creen en el imperio de la ley y todo lo fían a la calle”.

‹‹Las obras lentas son duraderas. ¡Ojalá esta nación lo comprenda algún día!››, decía don Francisco Giner de los Ríos. Y el general Dávila quiso terminar su Lección Inaugural con los versos de Antonio Machado al maestro don Francisco Giner de los Ríos, que soñaba con un nuevo florecer de España.

El broche musical del acto corrió a cargo del Cuarteto de Cuerda Agua Clara, que deleitó al público con obras de Haendel, Mozart o Mascagni, entre otros.

Ponencia completa del General Dávila

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